.:Nova Fronteira:.

Benvido a NF. Un blog feito desde a diocese de Mondoñedo-Ferrol (Galicia), onde te podes expresar. Un punto de encontro para a xente nova

Archive for the ‘Oración’

Directo a la esencia de la familia cristiana

29 Marzo, 2006 Escrito por: Redacción NF Tema: Libros, Oración Xa van 4 comentarios →

Un artigo especial para Nova Fronteira, por Segundo Pérez López (*)

Educa na feTradicionalmente los obispos, al dirigir su primera carta pastoral a sus diocesanos, hacen como una profesión de fe en aquello que creen prioritario proponer a los hombres y mujeres que han sido confiados a su ministerio pastoral. Y, al mismo tiempo, señalan las pautas pastorales por donde piensan que debe apuntar su compromiso con la Iglesia Particular que les ha sido confiada. Por ello, podemos decir que tenemos delante la opción preferencial de nuestro obispo al llegar a esta Iglesia Mindoniense. Así lo expresa él formalmente en la introducción de la Carta.

Podríamos decir que aborda un tema de suma actualidad, con sentido de su responsabilidad pastoral, y con la mirada puesta en el futuro. Es un tema que preocupa a toda la sociedad, por los muchos matices que implica, y que ningún grupo social se queda impasible ante el hecho de la familia, suscitando o proponiendo incluso diversos modelos que aquí no podemos analizar.

Ahora bien, Mons. Sánchez Monge, aborda el papel y función de la familia cristiana en la educación de la fe. No es esta una cuestión secundaria sino fundamental. La propuesta cristiana acerca de la familia tenemos que presentarla sin complejo de ningún tipo, porque creemos que esta propuesta responde plenamente a un visión antropológica del ser humano. De la persona humana realizada en su ser libre y abierta a la comunión como experiencia genuina de lo que significa ser hombre y mujer. La Constitución Gaudium et Spes del Vaticano II nos ha dado las claves para entender de forma renovada esta concepción del ser humano.

Educa na feDos textos podrían sintetizar, de alguna forma, lo que acabamos de señalar. Uno, entresacado del El Profeta, del escritor Khalil Gibrán. El pasaje se dirige a los matrimonios: «Vosotros nacisteis juntos (al amor), y juntos estaréis también cuando las alas blancas de la muerte pongan fin a vuestros días, pues continuaréis unidos en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya espacio entre los dos. Que pueda el cielo pasar entre vuestros cuerpos. Amad, pero no transforméis el amor en una atadura… Las cuerdas del laúd están solas, aunque vibren todas con la misma música… Entregad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo posea… El roble no crece a la sombra del ciprés, ni el ciprés puede crecer a la sombra del roble».

El otro texto está extraído de una alocución de Pablo VI en Nazareth. Evoca la vida de la Familia Santa. Todos sabemos que aquella Familia es para los creyentes muy singular. Pero reconocemos con la Iglesia que es símbolo inspirador inagotable para la familia de todos los tiempos. He aquí el texto: «Nazareth nos enseña el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable, lo dulce e irreemplazable que es su pedagogía y lo fundamental e incomparable que es su función en el plano social» (5-I-1964). Por eso, nuestro obispo dice que educar en la fe, en definitiva, realizarse como familia cristiana en plenitud, es un gozo y una alegría. Alegría que es la prueba inequívoca de la existencia de Dios, señala citando a Gilbert Cesbrón, que unido a Agustín de Hipona, quien pone la prueba de la existencia de Dios en la visión del amor esponsal, nos dan un lazo y fundamento para entender el porqué la propuesta cristiana realiza a la persona humana de forma total y para siempre.

La Iglesia es netamente partidaria de una familia fundada en un matrimonio público heterosexual, monogámico, perpetuo, fiel, abierto a los hijos y a la sociedad. Afirma enérgicamente el primado del amor y de la comunidad en la familia. No alberga ninguna reticencia al proclamar y defender la igual dignidad del hombre y de la mujer, la responsabilidad y generosidad en la aceptación y educación de los hijos, el clima de diálogo y libertad en el hogar, la necesidad de ejercer la autoridad y de señalar pautas educativas, el respeto y el cultivo de la vocación individual de cada uno de los miembros, la formación para la vida cívica y, en el caso de las familias cristianas, la iniciación de los hijos a la fe y a la comunidad eclesial (Familiaris Consortio 37).

Educa na feLos cristianos nos atrevemos a afirmar con las palabras del Vaticano II que «la salud integral de la persona, de la sociedad y de la comunidad cristiana está estrechamente ligada a la salud integral de la comunidad conyugal y familiar» (Gaudium et Spes 48). Y hacemos nuestras las palabras de Juan Pablo II: «el futuro del mundo y de la Iglesia pasa a través de la familia». Estamos convencidos de que promover una «cultura de la familia» es saludable para la sociedad. La Iglesia asume con pleno acuerdo las palabras de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU, 1948): «la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado». En la «Carta de los Derechos de la Familia» , Juan Pablo II, proclama que «la familia constituye más que una unidad jurídica, social y económica, una comunidad de amor y de solidaridad, insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos, sociales y religiosos, esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y de la sociedad» (Preámbulo, D).

Familia: ¡Educa en la fe!

La Iglesia es para los creyentes algo más que una inmensa institución benéfica y social que busca la sanación de las familias en dificultad, promueve los valores de la familia y reclama su efectiva protección pública. Ha recibido de su Señor la noble misión de anunciar «con alegría y convicción la Buena Noticia de la familia» (Familiaris Consortio 86) su mensaje específico de la familia a la luz de la fe. Por muy secularizada que pueda estar nuestra sociedad, el matrimonio y la familia entendidos y vividos a la luz de la fe siguen siendo saludables e interpeladores para la comunidad humana. Seguirían siéndolo aunque llegaran a ser realidades estadísticamente minoritarias. La visión cristiana de la familia y el matrimonio tiene sus raíces en la Palabra de Dios, expresada desde el Génesis hasta la Carta a los Efesios. Esta Palabra es explicitada y actualizada por la teología y encarnada en la praxis de muchas familias creyentes.

Dios, Padre y Madre, llama a los esposos a participar de su actividad creadora: «Creced y multiplicáos, llenad la tierra y sometedla» (Gn. 1, 28). Les invita a realizar esta misión trascendental con amor y responsabilidad. «En el deber de transmitir la vida y educarla… los esposos saben que son cooperadores de Dios y, en cierta manera, sus intérpretes» (Gaudium et Spes 50).

A la luz de la fe, la familia es «icono de la Trinidad». La distinción entre las divinas Personas, su igualdad y su única naturaleza divina encuentran un reflejo pálido, pero real, en la vida matrimonial y familiar, llamada a respetar la singularidad de sus componentes, a encarnar la igualdad del hombre y de la mujer y a vivir en la unidad solidaria del amor.

La familia cristiana es signo relevante, sacramental, del amor mutuo entre Cristo y su Iglesia (Ef. 5, 21-33). La entrega mutua y permanente, corporal y espiritual de los esposos no es una pura realidad humana. Ha sido elevada por el Señor al rango de uno de los siete sacramentos de la Iglesia. Es un signo de la Nueva Alianza entre Dios y la familia humana. Siguiendo a Ef. 5, 32, Familiaris Consortio nº 49, denomina a la familia creyente como «Iglesia en miniatura», una iglesia doméstica. Es decir, la Iglesia que está emplazada, tiene su hogar en medio de los casas de las demás personas de la familia humana. La comunidad familiar es una imagen viva y una representación histórica del misterio de la Iglesia. Es fiel a su vocación cuando realiza, a su escala, los cuatro grandes quehaceres de la Iglesia de Cristo: adorar, vivir unida, testificar la fe y servir a la comunidad humana.

La Familia cristiana es una vocación

Educa na feEsta visión bella y grandiosa de nuestra fe pudiera parecer idealista e incluso ideológica si se proclamara en la ignorancia de las dificultades reales para encarnarla históricamente. Siempre han sido muy fuertes estas dificultades. Lo son tal vez especialmente en estos tiempos caracterizados por el «usar y tirar». El matrimonio y la familia cristianos están también sometidos a las leyes de la debilidad humana. El ideal cristiano es bello, pero exigente; es saludable, pero costoso. La familia concreta necesita ser sanada, fortalecida, ayudada, alentada por la gracia sacramental del Señor. Por ella «Cristo sale al encuentro de los esposos cristianos y permanece con ellos» (Gaudium et Spes. 48). «Dios, que ha llamado a los esposos al matrimonio, los sigue llamando en el matrimonio» (Familiaris Consortio 51) mediante la gracia sacramental que permanece en los cónyuges e impregna toda la vida de la familia.

La familia no es solo destinataria de la atención pastoral de la Iglesia. Es también sujeto de la acción pastoral. «La futura evangelización depende en gran medida de la iglesia doméstica» (Familiaris Consortio 52). La primera iniciación a la fe, a la oración y a la comunidad eclesial es cometido de la familia cristiana. En la familia, el Evangelio se transmite y se irradia; el Padrenuestro y el Símbolo de la fe se rezan y se aprenden; los primeros sacramentos se preparan y se viven; los mandamientos se ponen en práctica. El testimonio de unos padres que oran a la vista de sus hijos vale por muchas horas de catequesis parroquial sobre la oración. La misma vida familiar en sus momentos ordinarios y extraordinarios: los nacimientos, el aniversario de la boda de los padres, el cumpleaños de los hijos, las partidas y los regresos de unos u otros, el bautismo, la comunión, la confirmación de los hijos, los momentos de zozobra, la enfermedad, la muerte de un ser querido… es materia de oración compartida.

En edades de adolescencia y juventud «los padres deben afrontar con valentía y gran serenidad de espíritu las dificultades que encuentra a veces en los mismos hijos su ministerio de evangelización» (Familiaris Consortio 53). Sabemos que la indiferencia religiosa de los hijos suele ser una de las frustraciones de padres fervientemente cristianos. Por ello, siempre serán pertinentes por su parte el diálogo con los hijos sobre esta temática, el consejo discreto, el testimonio de una vida familiar coherente con la fe y la oración para el futuro creyente de sus hijos.

La intervención de la familia creyente no se confina dentro del recinto familiar. Se prolonga en la participación activa en la vida de la comunidad eclesial y, de modo singular, en la adscripción a grupos de matrimonios cristianos, en la acogida y acompañamiento prematrimonial y postmatrimonial a las jóvenes parejas, en la preocupación activa por las familias quebradas o lastimadas por el impacto relativista de nuestra sociedad. Para todo esto da orientaciones y propone caminos Mons. Sánchez Monge.

Estos son algunos de los aspectos que están en trasfondo de este hermoso texto de nuestro obispo. En él ofrece cauces para una vivencia renovada de la espiritualidad familiar y de la educación de la fe en la familia.

Termina su exhortación pastoral con la mirada puesta en el futuro. Una mirada confiada, positiva y de ánimo; que nos invita a no tener miedo porque el Señor nos acompaña en este hermoso quehacer. Es una buena propuesta para trabajar con las familias ya establecidas, pero puede ayudar mucho a aquellos cristianos que se acercan a nuestras parroquias porque quieren casarse “por la Iglesia”. O a los jóvenes de hoy que se encuentran con tanta “literatura” en donde se proponen formas de convivencia que no corresponden con la llamada profunda del ser humano. Todos tenemos la experiencia de que cuando les mostramos la verdad del sacramento del matrimonio, vivido en la fe de la Iglesia, sienten como que se les amplían las perspectivas de lo que ellos están viviendo sin haberlo formulado.

Seguro que este es un buen principio para fundamentar la programación pastoral durante los próximos años en nuestra Iglesia Diocesana.

* Segundo L. Pérez López é o director do Instituto Teolóxico Compostelán, rector do Seminario Maior de Mondoñedo Ferrol, e autor de varios libros, entre outros El amor que salva, Religiosidad Popular y Peregrinación Jacobea ou Cuarenta años de postconcilio. É ademáis o coordinador de Estudios Mindonienses, anuario de estudios histórico-teolóxicos de Mondoñedo - Ferrol

.:NF:. Realismo e esperanza para afrontar os problemas da familia

.:Web Diocesana:. Carta Pastoral de Manuel Sánchez Monge, bispo de Mondoñedo - Ferrol (PDF)

Realismo e esperanza para afrontar os problemas da familia

28 Marzo, 2006 Escrito por: tonobasanta Tema: Oración Ninguén dixo nada →

*Como xa anunciamos en Nova Fronteira, Manuel Sánchez Monge, bispo de Mondoñedo - Ferrol, ven de facer pública a súa primeira Carta Pastoral, que leva por título “Familia cristiana: ¡Educa en la Fe!”. A continuación, Antonio Rodríguez Basanta, o delegado diocesano de Catequese, danos a súa primeira valoración sobre o seu contido

Antonio BasantaComo experto en pastoral familiar, o noso bispo, don Manuel, ven de publicar a súa primeira Carta Pastoral sobre a Familia. Como di na presentación, hai unha triple motivación para dirixirse ós pais, ás familias e ós seus diocesanos en xeral: a programación deste curso pastoral, dedicado á familia; a programación trienal das Delegacións de Catequese de Galicia que afrontan este tema; e a preparación do próximo Encontro Mundial das Familias, que vai ter lugar en Valencia a primeiros de xullo, coa presencia do papa Benedicto XVI.

Pero, ¿que nos aporta esta Carta? Primeiramente unha descrición lúcida da situación actual, non exenta de dificultades, de tantos matrimonios e familias que hoxe se senten interpelados e afectados na súa identidade e misión. Tamén unha análise en profundidade dos condicionamentos e desafíos que atinxen á vivencia da fe e á súa transmisión no ámbito familiar.
E, finalmente, unha aposta decidida pola familia como canle sempre válido de humanización, socialización e educación na fe. Eso si, marcando pautas, propoñendo accións concretas e indicando camiños para a labor catequética e evanxelizadora hoxe en día.

En definitiva, un Carta ampla, escrita con talante pastoral, cunha linguaxe directa e actual, que afronta con realismo e esperanza os problemas e os retos da familia, particularmente as familias que cimentaron a súa unión no matrimonio celebrado e vivido como sacramento, é dicir, como signo dun amor fiel e fecundo que ten a súa fonte e orixe en Deus mesmo.

Vale a pena, pois, facer unha lectura persoal e pausada, e mesmo comentala en grupo - ó remate hai un cuestionario - de parellas xoves, matrimonios, pais, catequistas, etc. Seguro que nos enriquecerá a todos e nos axudará a apreciar o tesouro da nosa fe cristiá, tantas veces desvalorizado, e a tomar conciencia da misión imprescindible da familia como ‘hábitat’ do ser humano e, con palabras dos Concilio, “escola do máis rico humanismo”.

Gracias, don Manuel, por esta primicia no comezo do seu ministerio episcopal entre nós.

.:Web Diocesana:. Carta Pastoral de Manuel Sánchez Monge, bispo de Mondoñedo - Ferrol (PDF)

Lugar de encuentro con uno mismo y con los demás

24 Marzo, 2006 Escrito por: Redacción NF Tema: Convocatorias, Oración, Pascua Xove 1 persoa dixo algo→

Fai click para ampliar

*Coro (M.C. González), estudia Química Ambiental en Ferrol

Veo la Pascua como un miniciclo en el que cada parte tiene su importancia y donde todas son necesarias. Desde el amor fraterno que celebramos el Jueves, a la entrega total y muerte el Viernes para finalmente llegar a la gran fiesta y alegría de la Resurrección.

En mis varios años de Pascua descubrí, como es lógico, muchas cosas, como la sensación de fraternidad, de sentirme acogida desde un primer momento y de conocer a gente a la que admiro y con la que ahora comparto una bonita amistad. La Pascua me permitió conocer a personas de mi diócesis con mis mismas inquietudes y con la que probablemente no habría entrado en contacto de otra forma. Me permitió sentir que Mondoñedo – Ferrol no es una extensión geográfica a la que pertenece mi parroquia sino algo vivo, como un punto de encuentro con gente que no está del todo cerca pero sí existe y con la que puedo trabajar.

El Viernes Santo es un día más o menos complicado, pero en él descubrí la necesidad de la muerte, de morir a todo eso que nos impide crecer y ser mejores, reflexionar sobre todo lo que hacemos que puede hacer sufrir a otros o a nosotros mismos y que no nos deja entregarnos y vivir la vida que supuestamente elegimos como cristianos. Por otra parte, pude ser consciente del gran drama personal de Jesús, de su entrega y de la certeza de sentirme acompañada por él en cualquier circunstancia. La certeza de que Jesús, sea cual sea el sufrimiento del hombre, la soledad, el dolor físico, el abandono, ha pasado por eso nos acompaña.

También tuve la ocasión de pensar en los momentos de cruz de mi vida y de saborear de nuevo el gran amor que me rodeó entonces. Personas concretas que estuvieron a mi lado y que quizá, en su momento, no supe o no pude valorar lo suficiente.

Pero lo mejor de la Pascua, sin duda, es la gran puerta ala esperanza, a que la muerte no tiene la última palabra, a que todo en la vida puede mejorar, a que siempre podemos más felices y hacer más felices a los que nos rodean. Lo mejor de la Pascua es la Resurrección, el Paso del Señor, que nos renueva y nos llena de ilusión para volver a empezar, o mejor dicho, para seguir avanzando.
Por eso digo que no sería la misma persona si no hubiera vivido la Pascua en Mondoñedo.

El hecho de participar en la “Pascua Xove”, o en otra, nos ayuda a crear un ambiente adecuado, algo que en las parroquias es más difícil, por eso la experiencia es más intensa y por eso animaría a la gente a probar.

Supongo que cada cual vive esto a su manera, pero esta, más o menos, es mi experiencia.
La Pascua es un lugar de encuentro con otras personas, con uno mismo y con Dios y yo creo que de esta combinación no debería salir nada malo,¿no?

.:NF:. Convocatoria da Pascua Xove

Para vir á Pascua só tes que mandar un correo electrónico a pascuaxove@gmail.com , indicando o teu nome completo, enderezo postal e electrónico, teléfono de contacto, idade, e parroquia á que pertences.

O meu Paso da Semana Santa á Pascua Xove

23 Marzo, 2006 Escrito por: Lucía Quelle, diplomada en Relacións Laboráis Tema: Convocatorias, Oración, Pascua Xove 1 persoa dixo algo→

Fai click para ampliar

A miña vida “pascueira” comezou fai só 4 anos, pero seguro que a algún xa lle parece ¡moito!. Relamente cando te sentes a gusto onde estás e facendo o que fas, o tempo nunca se fai demasiado e sempre che parece que todo pasa moi rápido…

O meu coa Pascua, surxiu de casualidade, por así dicilo, nunha inesperada clase de relixión na que se nos propoñía una nova maneira de vivi-la Semana Santa… pero, parecía non ter moito éxito entre nós… A min ao comezo non me acababa de encher de todo, para que enganarnos, pero tampouco o dubidei nada, e boteime á “aventura”. Pillei a maleta e funme rumbo ao Seminario de Mondoñedo, como non, o xeito máis normal de pasar a Semana Santa… ¿verdade? Pois para min, agora si, é máis, é o único xeito, e a mellor forma de descubrir a Xesús morto e resucitado nesa época tan marcada para toda a vida cristiá.

Alí, fun capaz de entender moitas cousas que antes non sabía nin pensaba, foi un antes e un despois na miña fe acudir á Pascua Xove e descubrir cantas cousas podes chegar a sentir e a vivir en ¡4 días! Todo pasa de xeito diferente, todo sucede por algo, e todo é como é porque Alguén quixo que fose así.

E como xa dixen, se levo xa 4 anos indo… será por algo… ¿ou? Agardo que vós, ao igual que eu, non dubidedes en vir pasar a Mondoñedo estes días tan importante dunha forma diferente.

.:NF:. Convocatoria da Pascua Xove

Para vir á Pascua só tes que mandar un correo electrónico a pascuaxove@gmail.com , indicando o teu nome completo, enderezo postal e electrónico, teléfono de contacto, idade, e parroquia á que pertences.

Grandes descubrimientos…

21 Marzo, 2006 Escrito por: Redacción NF Tema: Convocatorias, Oración, Pascua Xove Xa van 76 comentarios →

Fai click para ampliar

*Jesús Garrido es profesor de primaria

Me llamo Jesús y acabo de cumplir 25 años. Soy natural de Ferrol, llevo 8 años asistiendo a la Pascua Xove. Trataré de explicar en unas lineas lo que para mi significa el movimiento Pascua Xove.

Lo que debería ser fácil de describir se convierte en complicado desde el momento en el que se mezclan tantos sentimientos, emociones, y buenos ratos que he vivido en Mondoñedo. Me enteré de la existencia de la Pascua gracias a una persona que nos propuso,a mi y a una amiga, asistir al encuentro de Navidad en donde unas personas desconocidas por aquel entonces (y grandes amigas hoy) nos invitaron a ir.

Cansado de las tradicionales procesiones ferrolanas me decidí. Para mi fue una sorpresa, podría decir casi un sueño, el encontrar a gente con inquietudes muy parecidas a las mías: la inquietud de la fe…Porque la fe hoy en día no está de moda, y si no sale en la portada de la Interviu o del Hola, nada de nada…Hasta ese momento me imaginaba que el mundo de la Iglesia estaba rodeadode gente mayor. Descubrí que sí, pero que también hay gente joven tal y como me ha demostrado la Pascua durante todos estos años.

Le debo mucho a este movimiento. Ya llevaba varios años en el coro de mi parroquia y participando en la catequesis, yendo a misa…Pero fue en la Pascua donde viví por primera vez una eucaristía, conoci el sentido y la importancia de la oración, y sobre todo, sobre todas las cosas el aprender el verdadero significado de la palabra comunidad. A medida que iban pasando los años, sin darme cuenta, formaba parte de la organización. Aún hoy agradezco a quien hizo posible todo esto y a todas la personas que se han convertido en amigos que nunca fallan.

Nada más, solamente me queda esperar para que otro año más la Pascua vuelva a celebrarse.

.:NF:. Convocatoria da Pascua Xove

Para vir á Pascua só tes que mandar un correo electrónico a pascuaxove@gmail.com , indicando o teu nome completo, enderezo postal e electrónico, teléfono de contacto, idade, e parroquia á que pertences.

Deus é amor

27 Febrero, 2006 Escrito por: Redacción NF Tema: Benedicto XVI - O Vaticano, Novas e medios, Oración Xa van 587 comentarios →

Antonio BasantaFai unhas semanas foi publicada a primeira Carta Encíclica do papa Benedicto XVI, “Deus caritas est”, “Deus é amor”. Unha frase tomada da primeira carta de san Xoán (4, 16) e que representa unha das afirmacións máis logradas que sobre Deus aparece na Biblia.
Penso que vale a pena, aínda que só sexa como sinxela presentación que anime a unha lectura máis pausada e meditada do texto, entresacar de forma resumida algunhas das afirmacións máis importantes. Para elo tratarei de presentala en “dezaseis” puntos ou items, en sintonía co número ordinal do pontificado do papa Benedicto:

  1. A palabra “amor” é unha das máis utilizadas e das que máis se abusa.
  2. O amor non se ten que deixar dominar polo instinto. Polo tanto precisa de purificación e maduración, e mesmo tamén de renuncia.
  3. O amor engloba a existencia enteira, en tódalas súas dimensións, mesmo tamén o tempo. O amor tende á eternidade.
  4. Quen quere dar amor ten que recibilo previamente como don. A fonte dese amor está en Xesucristo.
  5. A celebración da Eucaristía compromete no exercicio práctico do amor.
  6. O amor a Deus e ó próximo fúndense entre si: no máis humilde encontramos a Xesús e en Xesús encontramos a Deus.
  7. O amor a Deus e o amor ó próximo son inseparables, son un único mandamento.
  8. Toda a actividade da Igrexa ten que ser unha expresión do amor, que busca o ben do ser humano.
  9. A Igrexa non pode descoidar o servicio da Caridade, como tampouco a celebración dos Sacramentos e a predicación da Palabra.
  10. A Igrexa non pode substituír ó Estado no empeño dunha sociedade máis xusta. Pero tampouco pode quedar á marxe na loita pola xustiza.
  11. Xunto co exercicio da caridade por parte de cada cristián individualmente, a Igrexa non debe ser dispensada do exercicio da caridade como actividade organizada.
  12. Os seres humanos necesitan humanidade, atención cordial… Unha atención que sae do corazón.
  13. O cristián sabe que “Deus é amor”. Polo tanto a mellor defensa de Deus e do home consiste precisamente en vivir o amor.
  14. A pesar das incomprensións e confusións do mundo que nos rodea, os cristiáns cremos na bondade de Deus, en que é Pai e nos ama.
  15. O amor é unha luz. O amor é posible. Vivir o amor e levar a luz de Deus ó mundo é a invitación que o papa nos fai nesta Carta.
  16. Finalmente, a figura de María, a Nai do Señor, sobresae, non por poñerse ela mesma no centro, senón por poñer a Deus, a quen encontra na oración e no servicio ó próximo.

Vale a pena que tomemos nota, particularmente os que nos temos por cristiáns e valoramos o feito de crer, para non esquecer o esencial da nosa fe. É verdade que son cousas sabidas, e, ás veces, demasiado repetidas e predicadas. Sen embargo non está de máis retomar “o corazón da fe cristiá” para vivila e testemuñala máis autenticamente.
Como di san Paulo, “o amor non pasa nunca”, e con palabras de san Xoán da Cruz, “ó atardecer da vida, examinarannos de amor”.

Día Mundial da paz

30 Enero, 2006 Escrito por: Redacción NF Tema: Novas e medios, Oración Ninguén dixo nada →

Día da paz

Hoxe é o Día Mundial da Paz. Unha festa que na actualidade parece celebrarse só na escola. Nós celebrámolo á nosa maneira, falando de cine e lembrando algún poema. No día de hoxe o equipo de NF deséxavos a todos toda a paz do mundo, todo o amor que o corazón do home é capaz de dar.

Xeneral, o teu tanque é máis forte ca un coche

Xeneral, o teu tanque é máis forte ca un coche.
Arrasa unha fraga e aplasta a cen homes.
Pero ten un defecto:
precisa un conductor.

Xeneral, o teu bombardeiro é poderoso.
Voa máis axiña que a tormenta e carga máis ca un elefante.
Pero ten un defecto:
precisa un piloto.

Xeneral, o home é moi útil.
Pode voar e pode matar.
Pero ten un defecto:
pode pensar.

Bertold Brecht