Definiendo al sacerdote…
*Por Mª Cruz Bello Peón, catequista de la parroquia de Sta. María de Vilalba
Si de repente alguien me pidiera una definición rápida de lo que es un cura, mi respuesta sería: “un tipo al que le patinan las neuronas”. ¿Cómo sino es posible que en medio de la sociedad en la que vivimos haya gente que se comprometa de por vida a hacer un seguimiento absoluto y radical de Cristo? Y es que hoy por hoy, eso de la religión no mola, el compromiso es una palabreja anticuada que sólo aparece en los diccionarios y el darse a los demás…, bueno, hay que estar tarado para hacer eso, oye, o machacas al vecino o el vecino acaba machcándote a ti. Así está la cosa. ¿Exagero? No lo sé, tú piénsalo…
Desde luego, lo que sí tengo muy claro es que un cura es un tipo con un oído muy fino. Un día oyó una llamada y… ¡dijo sí!! y eso ya tiene mérito porque vivimos en un mundo con demasiados decibelios, o si lo prefieres llámale comodidades, pasotismo… y así es muy difícil oír algo. Tío, a lo mejor si bajáramos un poco el volumen, incluso tú podrías oír que te están llamando, ¿por qué no pruebas?
Lo flipante es, ¿sabes qué?, que se les ve inmensamente felices de ser lo que son, así que en realidad las neuronas no les deben de patinar tanto…
Os teólogos e os bispos, cando teñen que buscar rasgos que definan como ser cura no mundo de hoxe, fanse un lío terrible. Non é para menos. Hai temas dos que todos opinamos: fútbol, política, diagnósticos médicos… e tamén de relixión. E se toca falarmos dos curas, quen non ten algo que dicir? Todos, e de moi diferentes maneiras.
Si predica más de diez minutos…¡no acaba nunca!
¿Que é ser cura? ¿Para que sirve un cura? Vaia pregunta! Sobre isto hai moitas teorías e moito escrito. Baixando á realidade, o caso máis cercano e que mellor coñezo de cura son eu mesmo. E, sen querer poñerme como exemplo de nada, por iso mismo eu son o cura sobre o que mellor podo opinar (e criticar sen medo a ofender a ninguén).
A pregunta de qué é ser crego xa ma fixen un montón de veces, cada día me fago este plantexamento, en cada momento da vida, en cada momento de oración. Só podo dicir que non é doado, porque non hai cousa doada en ningún compromiso cristián, porque comprometerse nunha opción esíxeche moito, non só dar o paso, sobre todo trae detráis unha carga de responsabilidade e de coherencia que chega a pesar moito.
Lo que significa realmente ser cura es algo que no puedo ni abarcar con la imaginación. Sé que es una vocación, un compromiso, una esperanza… Pero sé también que son ganas de “complicarse la vida”, de dejarlo todo para, según lo que esta sociedad piensa, no ganar nada o casi nada; de abandonar demasiadas cosas por una batalla que muchos consideran perdida.



