Llega el momento de la verdad
Tengo muy poco tiempo para contaros en qué consiste una de las actividades más identificativas de nuestra Pascua: el Camino de Emaús. Está inspirado en el pasaje del Evangelio de Lucas en el que dos caminantes se encuentran con Jesús. En nuestra convivencia consiste en un café, un paseo que dan dos participantes que a menudo no se conocen. Es la ocasión perfecta para hablar con calma de problemas que preocupan, de aspectos que nos unen o de nuestras diferencias.
Este año, como novedad, hicimos un juego previo que nos llevó, en dos grupos, por todo el Seminario, buscando frases e imágenes que nos contaban el pasaje bíblico.
El resto de la tarde lo empleamos en preparar la vigilia, bien a través de cantos (vamos a cantar mucho), bien a través de reuniones por grupos en las que nos sacamos las fotos de rigor. Mañana emprendemos camino a nuestras casas.
Pero lo más importante aún está por llegar. La alegría de la Resurrección está a punto de innundar todos los rincones de la casa. Empezaremos con el rito de la luz, con un fuego en el exterior (si aguanta sin llover) y continuaremos en la capilla, con el emocionante pregón pascual…
Pero luego os lo cuento con detalles. La noche más importante del año está a punto de comenzar. Celebramos que Jesús resucita. No es poca cosa.



