No es frecuente pero… ¡existe!
Me siento a escribir acerca del compromiso de los jóvenes intentando hacer algo más que un remake de mi primer artículo para a fondo, para aquel debate sobre la juventud. Lo único que quiero retomar de aquella historia es un fragmento que ni siquiera escribí yo. En uno de los comentarios a aquella colaboración, alguien decía que los jóvenes, como los adultos, son hijas e hijos de un tiempo y un espacio, de una sociedad que busca la felicidad instantánea e individual, de un mundo que escapa del compromiso.
Refiriéndonos a la gente joven como un colectivo único sí que me parece utópico hablar de compromiso. Pero individualmente o en grupos relativamente reducidos sé que sí existen jóvenes comprometidos; comprometidos con sus ideas, con sus semejantes, con su fe… Pienso en algunos grupos de estudiantes, en ONGs… Vengo de celebrar la Pascua en Mondoñedo; cuatro días inolvidables que todos pudisteis compartir con nosotros a través de Nova Fronteira.
La “Pascua Xove” de la diócesis nos enseña muchas cosas, entre ellas que existe un grupo de jóvenes que se deciden a regalar su tiempo y su trabajo para llevar a los demás lo que creen, lo que sienten; que se comprometen con una fe, con una ideal… Ellos son un ejemplo, como tantos otros, de esa juventud que se moviliza; que nos permite afirmar que el compromiso juvenil existe, quizás no como algo frecuente, habitual… pero existe…



