No perdamos el hilo conductor
Por Carlos Nieto, subdirector do Colexio Maior Diego de Covarrubias en Madrid
Un buen amigo me pregunta si me aburro en misa. La verdad es que no, tengo la suerte de ser feligrés de un sacerdote excelente que me deja “embobado” con sus homilías y de las que cada día aprendo más. Pero he de reconocer que esto no es la tónica general. Muchos sacerdotes son aburridos, monótonos y tienen un tono de vez que favorece poco la predicación o sencillamente no se preparan sus discursos. ¿Qué diríamos si un catedrático no se prepara sus clases? Creo que algo igual ocurre con los sacerdotes.
Pero no podemos perder en ningún caso el hilo conductor de la eucaristía, que no es otro que el momento en que se nos da a todos el pan y el vino hecho carne y sangre, verdadera comida y verdadera bebida. “Haced esto en memoria mía” (Lc. 22,19)
Con estas palabras Jesús instituye este sacramento y se nos da a los demás en un ejercicio supremo de amor y de caridad con todos los que somos y los que fueron y serán peregrinos por esta vida.
Debemos pues vivir la misa como cristianos, debemos dejar a un lado el que a veces sea un poco aburrida y ver que es un momento en el que Dios, que no es otra cosa que Amor, se nos da a todos nosotros.



