Emociones “por un tubo”
Un día más completo es imposible. Antes de la medianoche concluía la jornada del Jueves Santo en Mondoñedo. Las luces están ya apagadas. Muchos duermen. Otros estiran un poco más los minutos para dar el último paseo del día por los claustros del Seminario, apuran la última conversación o se fuman un último cigarrillo. Algunos todavía rezan, en el monumento preparado en una de las salas del Seminario.
Ha sido un día muy cargado, sobre todo para los que viven esta experiencia por primera vez. Unas horas antes, frente al televisor, con los amigos… nadie podría imaginar un cúmulo de experiencias como las de este primer día de Pascua Xove. Un saco de sentimientos que va atado por la celebración de la Pascua Judía, la Cena del Señor, la oración de Getsemaní.
- La celebración de la pascua judía
Por grupos, y tras la merienda, se preparó la celebración que se desarrolló desde las 20,30. En su transcurso los participantes cenaron y recordaron la Pascua Judía, que ya comentamos. Se trata de una reunión por “tribus” en la que se prepara la huida de Egipto de los israelitas narrada por el libro del Éxodo. En ella se come una comida frugal, propia del que ha de iniciar un viaje y no tiene tiempo para cocinar una comida habitual. Se da gracias a Dios y se beben varias copas de vino (que en este caso se substituyó por otra bebida no alcohólica) recordando varios momentos. Es una celebración que los judíos siguen celebrando, desde hace miles de años, y en la que no es fácil descifrar los símbolos si se vive por primera vez. Por eso, los niños más jóvenes de cada tribu (grupo de reflexión en nuestra Pascua) preguntan al presidente de la celebración el por qué de las cosas que se hacen.
En el transcurso de esta celebración cenamos, y pese a que debería ser una cena ligera nadie quedó con hambre. Algunos elementos nos recordaban la singularidad de la fiesta. Luz de velas, pan ácimo, hierbas amargas… Además, hubo tiempo para un baile judío, y para compartir impresiones durante la cena.
- La celebración cristiana
Aunque el cristianismo tiene sus raices en el judaísmo (Jesús era judío), no podemos dejar de celebrar la Última Cena, en una celebración parecida a los “oficios” de nuestras parroquias. Lecturas, homilía, lavatorio de pies, todo aderezado con cantos, antes de recordar el momento de Getsemaní.
En la Última Cena Jesús transformó la Pascua Judía en la primera eucaristía de la historia, del mismo modo que se rebajó hasta lavar los pies a sus discípulos, en el máximo gesto de la honradez y la entrega. Además, pidió que se recordara el gesto del pan y el vino y pidió a los apóstoles que lo repitieran. El Jueves Santo es el día en que la Iglesia conmemora la institución del sacerdocio, del mismo modo que se recuerdan las palabras de Jesús referentes al amor fraterno. Amaos como yo os amé. Los participantes en la Pascua Xove lo comprendieron y vivieron alegres, mientras se dejaban envolver en el calor de la comunidad. Pero aquí no se acaba la jornada
- Getsemaní, el huerto donde reza Jesús
No son momentos fáciles para Jesús. Sabe que lo van a entregar, y tiene dudas, miedo. Judas está de camino con los soldados de los sumos sacerdotes, y decide llevarse a sus amigos a un huerto, a rezar. Pero sus discípulos se duermen. No aguantan ni una hora.
En Mondoñedo recordamos esos momentos en una sala preparada para tal fin en el Seminario. Máxima expectación en el lugar donde descansará la “reserva”, velada por algunos participantes. Sentados en el suelo, entonamos alguna canción mientras una persona reflexiona en voz alta. Nos vemos reflejados en los discípulos, pero queremos estar ahí. Al menos intentarlo.
De Getsemaní no hay fotos. Nadie se atreve a perturbar un momento así con un “flash”, con el ruido de un objetivo. El silencio es absoluto, y la invitación a reflexionar está presente. Así, de esa manera, acaba el Jueves Santo. Algunos se quedan un rato más a rezar. Otros salen de la habitación en silencio, sin romper el ambiente. Nadie se atreve a romperlo. Nadie sonríe. Nadie está triste. En Getsemaní se queda Jesús y quien lo quiere acompañar antes de irse a dormir. En la cabeza resuenan los acordes de una guitarra y cientos de pensamientos y sensaciones que hay que intentar procesar. Mañana es otro día tan intenso como el de hoy.
Repongamos fuerzas



