¿Qué está pasando?
A NF seguen a chegar testimonios e colaboracións sobre o tema dos malos tratos, que seguimos dende a nosa sección a fondo. Velaquí unha colaboración de Agustín Couto, mestre en Vigo e natural de Neda, que nos deixa a súa particular visión das relacións de parella na adolescencia. Unha imaxe nutrida pola observación e cercanía con casos concretos. Avanzamos que o luns poderemos ler un testimonio concreto, dunha vítima.
El otro día a la salida del colegio una alumna se acercó a una de mis compañeras y efusivamente le dijo: “hay que debatir, hay que debatir, a ver que está pasando…”. Se trataba de una alumna que pertenece a unos grupos extraescolares que tenemos en el colegio. Interesado por la efusividad de la niña me acerqué, y mi compañerame aclaró: “quiere que hagamos un debate con los del otro grupo sobre la violencia de género, que a ver que está pasando que todos los días salen noticias al respecto”;. Me quedé realmente maravillado por el interés en dar una explicación a lo que cada día es más frecuente, demandando atención hacia esa realidad, para debatir y buscar soluciones. Justamente un par de días antes había recibido un e-mail de Nova Fronteira invitándome a escribir sobre algún tema que creyera preocupante para nuestros alumnos. Cuando escuché de boca de esa alumna “¿qué está pasando?” acabé por hacer mía esa pregunta y decidí compartirlo con vosotros.Os invito a que si quereis dejeis vuestra opinión.
Es difícil plantear este problema en su totalidad y yo voy a centrarme en la violencia de género en la gente joven porque además varias amigas y personas cercanas han sufrido con 15, 16, 17 años, situaciones no diagnosticadas en su momento como “violencia de género” pero sí con el tiempo y la distancia. Me refiero principalmente a chicas (también chicos) que empiezan una relación. Poco a poco esa relación empieza a tener situaciones y circunstancias que van marcando la conducta sin que apenas nos demos cuenta y que hacen que veamos las cosas desde una perspectiva que desemboca en humillación, baja autoestima y que la mayor parte de las veces, con el tiempo, implica soledad e aislamiento.
Cuando me ha tocado escuchar estas historias que tienen nombre y apellidos -y que, ¡despertemos! le están pasando a adolescentes sobre todo en lo que se refiere a violenvia psicológica- me han recorrido escalofríos por todo el cuerpo y he pensado que quizás es bueno que se hable de esto a todos los que están en esta edad. Edad en la que se empiezan a tener muchas experiencias que pueden marcarle a uno para siempre y en la que podemos creer que algunas cosas son normales, dado que estamos enamorados. Nada más lejos de la realidad.
Hay una frase muy bonita de Antoine de Saint-Exupery que dice “Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.”; Por eso hoy os invito a que descubráis que el amor no puede encerrarnos el uno en el otro, no puede prohibir que seas tú mismo, no puede controlar lo que haces, con quién hablas, no puede permitir que dejes de potenciar todo lo bueno que hay dentro de ti, no puede impedirte estar, sentir y amar a tus amigos, a tu familia, no puede decirte lo que tienes que hacer, no puede hacerte sentir que sólo él te quiere y que nadie te quiere como él, no puede obligarte a vestir de una determinada manera… Hay una larga lista de no puede…
El amor de pareja sí que puede ayudarte a crecer, puede enseñarte a valorar más a tus amigos, a tu familia, puede decirte lo guapa que estás hoy, puede confiar en ti, puede ayudarte a ser cada día tú misma, puede hacerte sentir que vales, puede hacerte sentir que puedes, puede soñar en vosotros sin limitar tu libertad, puede quererte como eres, puede…
Para terminar os invito a que os dejéis seducir por este texto de El Profeta, de Khalil Gibran, que leímos en mi boda y que creo que os gustará.
Nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre. Y también en la memoria silenciosa de Dios estaréis juntos. Pero dejad que crezcan espacios en vuestra cercanía. Y dejad que los vientos del cielo libren sus danzas entre vosotros. Amaos con devoción, pero no hagáis del amor una atadura; las cuerdas de un laúd están separadas aunque vibren con la misma música. Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero se adueñe de él. Y permaneced juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares sostienen el templo, pero están separados. Y ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.



